Hola! Que bueno verte por acá.
Mi nombre es Luisi y soy diseñadora de indumentaria desde 2013, actualmente me encuentro cursando la Licenciatura en Diseño en la Universidad Provincial de Córdoba pero mi relación con las costuras empezó mucho antes.
Mi abuelo Hipólito fue el único de sus 4 hermanos que estudió un oficio. Fue sastre y trabajó de eso durante muchos años. En su vejez sólo se dedicó a realizar arreglos, su vista no le permitía tener la misma precisión de cuando era joven, por lo que mi abuela muchas veces le ayudaba con los arreglitos.
Ésta es la foto testigo: él hilvanando y yo de 4 años "cosiendo un trapito". No fui consiente de esto hasta mayor. Una niñita intensa y demandante amansada por el poder de un abuelo y sus tijeras.
Su momento de costura era después de la siesta, eso nos permitió una organización eficaz ya que mientras él dormía yo tomaba la posta para coser en "la piecita" del patio. Dicho habitáculo contaba con una mesa de planchar, el ropero viejo con olor a madera y laurel y frente la ventana, SU máquina de coser. Nada era muy elaborado pero ahí escapábamos las más de las veces, de mi abuela.
Obviamente heredé su máquina, no sin antes hacer jurar unas 100 veces a mí nona de que, ni bien él faltase, pusiera en marcha el plan en el que me hacía acreedora de la poderosa herramienta que tantas satisfacciones nos había dado.
Lamentablemente él murió antes de que yo empezara a estudiar, así que no pudo ver nada potable. Conservo sus dedales, tijeras, un par de reglas, unos moldes viejos y casi desintegrados, una cajita metálica dónde cabían los hilos y un centímetro gastado y estirado.
No son muchas cosas materiales como verán, pero él pudo tocar hondo con su simple compañía , sin pensarlo quizá. Podría haber elegido hacer cualquier cosa, pero no, estoy acá.


Comentarios
Publicar un comentario